11 julio 2008

What the fuck!

Tengo que hacer unas cosas fuera de casa, así que me visto y salgo para la calle. Camino a paso ligero, es que me fui armando mi ritmo con el paso del tiempo. Voy escuchando música, pero siempre atenta cada vez que voy a cruzar la calle porque hay mucho loco al volante. Llego a la esquina, miro el semáforo, está verde, me dejan pasar y cruzo la calle. Otra vez, llego a la próxima esquina, no hay semáforo, no viene nadie y cruzo. Y así me va sucediendo lo mismo dos o tres veces más, hasta que finalmente llego a una avenida muy transitada. Aquí de pronto me topo con infinitas luces de autos ya que se está empezando a hacer de noche y los autos deben circular con las luces encendidas en esta circunstancia. Mucha gente caminando, tantas que las mismas se chocan unas con otras y esto ya es un hecho habitual. Infinidad de colectivos que parecieran venirse encima de uno como si apenas pudieran ver que estamos ahí parados. No sólo veo, sino que también escucho el bolonqui que hay ahí afuera por encima de la música que vengo escuchando. Las bocinas de los transportes públicos son los sonidos que más resaltan por encima de cualquier otro componente de esta melodía urbana. Uno que va, uno que viene, dos que se chocan y ya no quiero escuchar más. A mi lado y junto a su madre pasa un niño caprichoso que está a punto de largarse en llanto si ella no le concede lo que carajo sea que él le está pidiendo. Y a falta de esto aparece un pobre hombre que ha perdido la razón y va cantando de manera desaforada ignorando el entorno social del cual se ha quedado excluido. Y como si fuera poco, el olor que me rodea no es de mi mayor agrado. El camión de basura se está acercando hacia donde estoy parada y el rejunte de mierda que trae consigo me provoca sensaciones nauseabundas. Créanme que el niño del cual les hablé anteriormente podría haber desprendido alguna inquieta flatulencia la cual sería insignificante ante el olor a podrido que emana el interior de ese camión. Uf, qué ciudad de mierda. O será que ando un poco quejosa.

28 junio 2008

Sin dulce de leche

Tengo ganas de comerme una magdalena, pero de esas que vienen rellenas con dulce de leche. Aclaro esto porque no quiero que me pase lo mismo que me pasó el otro día en la facultad. Fuimos con una compañera al bar de la planta baja con motivo de dar un último repaso a los temas que nos iban a tomar en el parcial al cual debíamos asistir en los próximos minutos, pero como las panzas andaban medio vacías de los nervios decidimos comprarnos algo para comer mientras estudiábamos. Mi amiga se pidió un café con una porción de torta muy tentadora, en cambio yo me pedí la promoción 4, la cual estaba descripta en un pequeño cartel entre tantos otros carteles de otras tantas promociones. La misma incluía un café mediano con cuatro facturas, y tan sólo por $4. Perdón, eran tres facturas no cuatro. Mientras mi amiga se fue a sentar después que nos dieron los cafés, yo tenía que elegir las facturas que quería comer. No recuerdo bien si las primeras que pedí eran con crema pastelera o con membrillo, pero si recuerdo perfectamente que la última que le dije a la chica que me atendía que me pusiera en la bolsita era un churro. No puedo negar que apenas los vi me tenté con comer uno. Mientras caminaba hacia la mesa donde estaba mi amiga me brillaban los ojitos de las ganas que tenía de darle un mordisco a esas delicias que me pertenecían. Obviamente, como deben hacer muchos de los que me están leyendo, me dejé el churro para el final porque yo siempre dejo la parte más rica para el final. Un sorbo de café, un mordisco, una breve explicación a mi a amiga de un punto que no entendía sobre una teoría sociológica que nos iban a tomar en el parcial, otro sorbo de café, otros dos mordiscos, hasta que por fin llegó la hora de empezar a comer el churro. Hablaría un poco mal de mi parte decir que se me hacía agua la boca con tan sólo verlo ahí posadito sobre la bolsa que me había dado la chica para cargar mis facturas, pero la verdad es esa, no veía la hora de comérmelo. Tomé el churro con mi mano derecha y no esperé segundo para darle el primer mordisco, y ahí fue cuando comenzó mi decepción: el churro no tenía dulce de leche. Mierda.

03 febrero 2008

Veo, veo

Muchas veces imaginé la misma escena en mi mente: un fondo pintado con pequeños trazos en acuarela, no muy intenso pero sí con muchos colores. Líneas finas, algunas más gruesas, pero nada grotesco. El sol penetrando a través de sus rayos y una atmósfera primaveral envolviendo los alrededores. También veo flores, las cuales inundan de aromas cálidos todos los espacios de este lugar. Mariposas silenciosas que vuelan en busca de su libertad y desfilan con gracia entre los recovecos de los árboles.
Podría decir que todo esto es mágico, pero creo que también trata de algo más. Será que aquí el tiempo pareciera detenerse por un rato para dejarnos descansar, será que lo que vemos nos llena el alma de profunda armonía, o será que el imaginar nos permite crear algo verdaderamente perfecto para nuestros ojos. Y eso me gusta, me motiva a seguir haciéndolo, me impulsa a crear sin freno alguno. Y así es como devuelta me dan ganas de más.

02 febrero 2008

Allá vamos

Y allá van los hombres cuando ya no saben qué hacer. Caminar, correr, saltar, volar, eso no importa, hay que llegar. De pie, arrastrándose, tampoco eso interesa. Total existimos sin preguntarnos a dónde vamos. Llegamos de imprevisto, de casualidad, y allí seguimos por un rato. Nos queremos quedar, también irnos, pero es el cuerpo el que no sabe qué hacer. Un impulso nos obliga a avanzar, de pronto una corriente de frente nos detiene los pasos. Hay que pensar, si se puede, claro. Después actuar, ver qué es lo que nos depara el destino. No sé bien cuál es la parte que sigue, sólo sé que todavía hay mucho que preguntarnos.

02 diciembre 2007

Ella y yo

Fatomía camina despacio, sus piecitos descalzos van sintiendo el frío del piso a medida que sus pasos aumentan. Ella va atenta, debe tener cuidado de no pincharse con nada para no lastimarse. No sabe adónde va, sólo camina porque le gusta, la entretiene. Mientras avanza se va imaginando cosas, reales e irreales, pero que nunca nadie ha visto antes. Ojalá pudiera describirles el mundo imaginario de Fatomía, pero no puedo, no sé por qué. Me pregunto qué podrá ser, pero se me vienen tantas cosas a la mente que me mareo. Quizá estoy exagerando un poco, pero de todos modos la intriga me incita a seguir pensando cuál será aquel mundo que aún desconozco. Al igual que ella, ustedes sí lo conocen,

por favor si alguien me lo puede contar.

Convivencia

El café le pide a la leche que no ocupe más espacio que él en la taza; un libro en un estante le pide al libro de al lado que no se encime tanto a él; un lápiz en un lapicero se queja con los demás lápices por ser el más viejo y el más petiso; un par de zapatos en un placard se quejan del olor intenso de las zapatillas recién usadas; las migas de galletitas se enojan con las galletitas por dejarlas solas en el plato; a las cenizas del cigarrillo les pasa lo mismo pero en el cenicero. Las bombachas se quejan con los calzoncillos porque los mismos se confunden de cajón; las cajas más pequeñas se quejan del polvo de las cajas más grandes; la crema enjuague se enfada en el baño con el champú (shampoo) porque el mismo ocupa siempre el primer lugar; el libro se enoja con el lector por quedarse dormido en la mitad de una página. La banana se pone triste ya que se siente distinta respecto a la naranja, a la manzana y al pomelo; la colonia se pone triste al ver que llevan al perfume a lugares más importantes; el cepillo de dientes se entristece al ver que el cepillo de pelo tiene el cabello más suave. Las hojas en la maceta se ponen celosas de las flores por no ser monocromáticas; las paredes del living odian a los cuadros del living por ser el centro de atención. Las sábanas de la cama de mi cuarto compiten para ver cuál duerme más cómoda la próxima noche, los alfajores compiten en la cocina para ver quién adivina primero la fecha de su vencimiento. La bocina se ríe del auto cuando el mismo entorpece; el castellano se ríe en francés para ser más refinado que el inglés; los ojos se ríen de la boca por ser una sola, la boca le devuelve la risa a los ojos por ser dos pelotudos.
Y así conviven las cosas que veo, aún no descubrí lo que todavía no vi.

24 noviembre 2007

Abrazo

Y recuerdo las veces en las que aparece esa pequeña angustia atorada por algún lado del cuerpo. Por fuera los ojos van perdiendo el brillo de su mirada, por dentro la angustia sigue latiendo a ritmos crecientes. Tal vez un abrazo fuerte ayude a apagar ese pequeño dolor que aflora de repente sin pedir permiso. Y por fin viene la parte del abrazo. Es lindo, es cálido, se roba algo de lo que está perturbando por dentro. Y son esos segundos los que le ponen pausa a lo molesto, pareciera como si el silencio se hubiera apoderado de la situación y ya nada tuviera ganas de hacer ruido. Y por eso decido que la imagen se congele de esta forma. Tal vez sea el próximo capítulo el que cuente lo que pasa después, tal vez siempre mantenga el abrazo como último recuerdo. Tal vez sea el recuerdo lo que nos mantiene vivos.

29 julio 2007

Mi tren se ha averiado

Algo pasa adentro que ya no me deja escribir. Me animé a estas palabras pero el miedo a avanzar me endurece las manos. Por favor, una pausa y ya sigo escribiendo.Siento en mi cabecita un millar de mariposas coloridas yendo a favor de mis propios remolinos de viento. No sólo hay lugar para dicha excitación mental, sino también para una puerta pequeña que se abre y se cierra de a ratos. E increíblemente por aquel hueco diminuto entran y salen cada uno de los vagones de mi pequeño y desaparecido tren imaginario. Y como todo tren, el mío no cesa de pasar sin su tan característico ruido de tren “tu tu, tu tu”, y otra vez “tu tu, tu tu”. Algunos afirman que los trenes no gritan “tu”, sino que lo hacen con una “t” al final. En resumen, estos últimos revelan que los trenes hacen “tut tut, tut tut” en vez de “tu tu, tu tu”, pero a mí me parece un tanto más refinado mi “tu tu” que su “tut tut” que me traba la lengua cuando quiero volver a empezar. Pero ojalá fuera su maldito ruido el problema que me aqueja y me estrecha la imaginación. Será que sus vagones vienen vacíos, será que ya no vienen cargados con inspiración y audacia, será que se han olvidado de cargar el alfabeto que me ha estado proporcionando cada una de las letras de cada uno de mis textos, será que mi tren se ha averiado y tal vez necesite descansar un poco, pero basta. Yo podría darte una mano de pintura si es que lo necesitas, o tan solo ajustarte un par de tuercas para que camines más derecho, ¡pero dime de una vez qué es lo que quieres! Creo que con esta agresión no lograremos llegar a un acuerdo.

19 junio 2007

Todo

Permanecer con los ojos cerrados sólo por un rato. Las palabras se consumen en el interior de las mentes, mientras suenan de fondo múltiples melodías que nos guían hacia un sentimiento profundo.
Es real que mis manos susurren por abrazarte, es verdad que mi piel tenga motivos para sentirte.
Quisiera no pensar más que en nosotros. Quisiera creer que este momento se guardará como un tesoro de piratas. Quisiera que el pasar del tiempo jamás borre el sentimiento de estas líneas.
¿Qué pasa aquí?, ¿es posible que aún me persigan las cosquillas en la panza? Será que me gustan, será que las necesito. Será que te siento tan adentro que no puedo dejarlas ir.

Y yo estoy, creéme.
Es que todavía no tengo ganas de irme.
Es que todavía sigue siendo todo,
Pero todo.

04 mayo 2007

El bueno venció y el malo murió

La película terminó, y como habíamos dicho al comienzo, el bueno venció y el malo murió.
Nosotros también queremos hacer arte, al igual que ellos.
Nos pintamos las manos de rojo y jugamos a ser Alicia. Luego estampamos la ciudad y fotografiamos el recuerdo.

Cuánto me gusta pararme en aquel puente y ver cómo los autos juegan carreras de luces. Jamás podría derrumbarse, el puente es fuerte y uno de los más anchos que hay, mis peso no podría afectarle.
Comenzamos a girar y la gente nos mira sin disimulo, hagámoslo de la mano que es aún más divertido.
Acá arriba todo es más pequeño, menos vos.

Recuerdo aquella nota que un día escribimos. Ese mismo papel compartía nuestra semejante locura.
En forma de avión la tiramos desde el puente una noche de museos, y por Dios que voló.
Yo no sabía hacer figuras de papel, de todos modos algo aprendí.

Mis manos están llenas de pegamento no tóxico, hay una mancha de tinta negra en la punta de mi codo izquierdo.
Brillantina por la mesa, el piso, la alfombra y tu cara.
De fondo un leve suspiro armonioso, una guitarra que se afina.

Camino y no me canso, corremos cuando estamos juntos. Me olvido del entorno cual contexto me persiga.
Nos acercamos, pero allí veo algo que se aleja, todo al mismo tiempo.
Y la película terminó como habíamos adivinado al principio, el bueno venció y el malo murió.

28 marzo 2007

Instante

Un aplauso, el parpadeo colectivo, un flash de luces vertiginosas. Fue un instante, tan sólo el primer compás de un segundo repartido. Decimos sí, por detrás un no que se esconde de espaldas al público presente.

No hay vuelta, un escritor anónimo ha borrado las vías de regreso. Pintarlas imposible, cantarlas mucho menos. La siesta de las tardes desorienta al presente en un sueño inexistente.

Ya está, ahora nos callamos para que la mente se entretenga un rato pensando. Comienzan a llegar los sentidos, los cuales convergen en el mismo sentimiento que no abandona a los corazones de cristal.

Siguen los cuerpos, conmovidos. De a poco, nos dicen.


Una vez más me siento en la puerta de aquella casa del barrio, y adivino el color de los colectivos que pasan. Las bocinas se entremezclan, así no puedo comprender las líneas del párrafo que me toca. Leo una vez más, y ahora entiendo el andar de la gente. Ahora entiendo mi andar. Ahora vuelvo a entender el porque de un sí repentino.

24 marzo 2007

Nunca Más


Por los jóvenes que perdieron su libertad,
Por los artistas que lucharon contra la represión de la libre expresión,
Por los acusados de subversivos,
Por aquellos a los que se les quitó su identidad,
Por los que fueron y nunca volvieron,
Por la tierra que sembró el horror y la tortura,
Por la violencia y todas esas putas ocurrencias inhumanas.



NO BOMBARDEEN BUENOS AIRES
Charly García

No bombardeen Buenos Aires,
no nos podemos defender.
Los pibes de mi barrio se escondieron en los caños,
espían al cielo, usan cascos,
curten mambos, escuchando a Clash.
Estoy temiendo al rubio ahora,
no se a quién temeré después.
Terror y desconfianza por los juegos,
por las transas, por las canas, por las panzas, por las ansias,
por las rancias, cunas de poder, cunas de poder.
Si querés escucharé a la B.B.C.
aunque quieras que lo hagamos de noche
y si quieres darme un beso alguna vez
es posible que me suba a tu coche.
Pero no bombardeen Busnos Aires.
No quiero el mundo de Cinzano, no tengo que perder la fe,
quiero treparte pero no pasa nada,
ni siquiera puedo comerme un bife y sentirme bien.
Los ghurkas siguen avanzando, los viejos siguen en T.V.,
los jefes de los chicos toman whisky con los ricos
mientras los obreros hacen masa en la Plaza como aquella vez,
como aquella vez.
Si querés escucharé a la B.B.C.
aunque quieras que lo hagamos de noche
y si quieres darme un beso alguna vez
es posible que me suba a tu coche.
¡Pero no bombardeen Barrio Norte!

"Yendo de la cama al living", 1982

25 febrero 2007

Arriba y abajo

Me asomo al balcón y me creo capaz de poder destruir la ciudad con un leve pisotón. Veo luces que se camuflan con gente pequeña que camina ligero, bocinas perdidas que son suficientes para despertar mi asombro. Y allí hay vida, al igual que aquí arriba. Vida a la que pertenezco, bullicio del cual soy parte, jardines con pileta.
Estoy a oscuras, y el vecino de enfrente lucha en la cocina por la cena de esta noche. Quisiera gritarle que la ensalada es más rica si se corta la lechuga con la mano, no con cuchillo. En una pequeña ventana en el octavo piso del edificio de enfrente hay un hombre bañándose, pero no logro ver nada más que un vidrio empañado. Sigo observando y me detengo a espiar a una parejita que se ha mudado recientemente a uno de los departamentos con balcón terraza más iluminados de la cuadra. Ella es rubia y él morocho, por eso es que logro distinguirlos fácilmente.
Por momentos me da miedo asomarme, no sea cosa que me fuera a caer. A veces pienso que si lograra estirarme tan sólo un poco más podría moldear la forma de las nubes a mi parecer. De todos modos no lo intentaría, no quisiera lastimarlas. Más arriba y más lejos están las estrellas. Si quisiera capturarlas necesitaría un arco y una flecha para poder dispararles. Luego sería el momento de esperar sentada que alguna de ellas caiga junto a mí, sin romperse.
Los chicos de enfrente apagaron todas las luces, ahora sí me quedé a oscuras completamente. Les recuerdo que su balcón terraza es uno de los más iluminados de la cuadra. Ojalá supieran que hoy es una linda noche para ver una película alquilada, sobretodo esa que alguna vez te quedó pendiente y sí o sí tenés que ver. Les gritaría que miraran alguna bien romántica, pero cerraron la ventana y no podrían escucharme. En fin, el muchachito apagó el televisor, no creo que haya película. Ahora me encuentro más a oscuras todavía.
Me acuesto un rato en el piso, creo que ahora el cielo está más limpio sin tanto brillo urbano. Qué lástima que cupido no existe, sino le pediría su arco y flecha para cazar un par de estrellas, son tan lindas. Pero qué podría hacer yo con una estrella en mi mano, nada. Todo el mundo se voltearía a mirarme, y a mí me gustan los secretos. Mejor las dejo allá arriba, sino ya no tendría forma de contemplarlas en silencio.

21 febrero 2007

La nada, no

Tengo un pie adentro y el otro afuera, y no es mentira. A veces pienso que pronto iré a perder el equilibro y me caeré, ¿pero qué?, ¿qué hay ahí abajo? Quizás nada, tal vez la nada me sorprenda. Pero no, porque la nada no existe, siempre hay algo. Aparecen formas, me mancho la ropa o me desmayo por el calor, pero nada no es posible. Intenté muchas veces encontrar la nada, pero siempre me topo con su maldita burla.
Ahora vas a mirar para tu costado, el derecho. No hay nada.
Error, la nada no se ve. Eso es porque no existe, como los fantasmas.
Momento de que te las ingenies para taparte los ojos, intentá con la mano. Con la otra darás una piña para tu lado derecho. Despacio, no vaya a ser cosa de que te lastimes por mi culpa. ¿Lo atrapaste?, deberías haberte avivado. Ahora ya se fue, se escapó. ¡No digas que no hay nada!, ¿o no ves que mientras escuchabas mis retos se te volvió a escurrir de las manos?
Tratá de que tu mirada continúe encerrada dentro de tu mano. Inspirá el aire lo más fuerte que puedas, sin ahogarte. Por Dios, dije sin ahogarte. No digas nada, seguro no sentiste nada.
¿Acaso no te quemás cuando tomás el café con leche todas las mañanas? No me respondas, por el momento recuerdo que el Nesquik lo tomás frío. Y sin azúcar.
¿Sabés lo que es un pajarito, no? No, no quieras dibujármelo, tan sólo explicámelo. Claro, un cuerpo pequeño con un par de alas y plumas de colores.
Cómo te digo que un pajarito es el que hace pio pio cuando está contento...

Uno, tan sólo uno. A ver si te das cuenta.

04 febrero 2007

Dos cuerpos

Hay momentos en los cuales nuestra mente se detiene y el propio cuerpo tiene el gusto de dominar cada uno de los impulsos. Y así es como sucede, sin pensarlo sucede. Y los días pasan y cada vez son más los efectos de esta dosis. Porque necesito esa mirada que me habla con los ojos y adivina cuáles serán las próximas palabras que irán a surgir de mi boca, porque espero el momento en que me acaricies y luego me tapes para que no tenga frío, porque siempre tengo ganas de un abrazo y que así tu mano me mime poco a poco la espalda.
Me levanto y siento el olor de tu piel, tal como si tu propio perfume me persiguiera. Será que tu aroma me gusta, será que vos mismo te me impregnás. Tengo grabada en mi mente cada una de tus tantas sonrisas, pero la que más me gusta es la que viene acompañada de aquella tímida inocencia que me contagia. Y todo esto es lo que pasa, y así es como nos pasa. Es una y otra vez, sin cansarnos, sin rezongar. Todo esto abunda, los días ayudan, y el tiempo nos juega a favor. Por momentos me detengo y le pido a mi cuerpo que ceda, que entienda que me da miedo abusar. Pero él también sabe que ya no está solo, que allí hay alguien más que lo espera y lo acompaña. Y aquí estamos vos y yo, parados, sentados o acostados. Aquí estamos los dos, ambos preguntándonos si nuestro encuentro le pertenece al destino, al imprevisto o es todo mera casualidad. Creo no poder ser dueña de alguna posible respuesta infalible, pero sostengo que la causa de todo esto fue realmente acertada. Ya no es cuestión de esperar, ahora las cosas suceden. Hay algo que nos está pasando, y me preocupa... me preocupa que todo sea tan lindo.

05 diciembre 2006

Lo es

Ver por todos lados pequeñas cosas lindas que resaltan por sobre la inmunda multitud. Y no es fácil, tampoco difícil, sólo es. Es lo lindo en sí, una búsqueda placentera que sana un silencio vacío. No quiero más de las complejas preguntas, hoy me conformo con simples respuestas que no dejan de lado el asombro ni la duda. Y ahí también está lo lindo, lo lindo rodeado de lo otro. Eso que asoma, luego se esconde, que regala tímidas sonrisas y más tarde un lindo te quiero. Y así de simple es lo lindo. Y hoy lo veo, por fin lo veo.

Será que estoy parada, parada en el medio de la vida.

18 noviembre 2006

Será

Uno camina y piensa, piensa todo el tiempo. Veo el árbol y pienso, veo el piso y pienso, veo las luces y pienso, veo el semáforo y también pienso, veo al vecino, lo saludo y sigo pensando. Qué estupidez, para qué pienso me pregunto. Pienso las palabras, así las mismas se unen y no terminan desbordadas en la nada. Pienso en mi puta exageración que borra los límites y habla en términos de soberbia. Pienso en lo bueno y lo malo, en lo que está bien y lo que está mal, en la verdad y la mentira, en las malditas realidades sociales que rigen las normas que en esta vida nos tocan. Y somos parte, sí. Pienso al revés, pero tan solo por un instante. La corriente me lleva y me chupa la fuerza del tren. Pienso con los sentidos, que maravilla. Será que me gusta sentir por momentos, será que el arte me sensibiliza los pies. Será que veo los colores brillar, las infinitas tramas. Será que las melodías apagan las luces y ahí aparecen los bailarines en puntas de pié. Serán los personajes de tu obra los que producen escalofríos en la sala. Serán las imágenes compitiendo junto a las letras, serán ambas reconciliándose. Algo de todo eso será, y algo más también. Eso pienso yo. Y me acordé que sigo pensando, y también sigo sintiendo. Pienso y siento la música que me envuelve, los acordes de fondo y un mundo de pentagramas reflejado en un piano de cola. Pienso y siento el atril, grande, pequeño, quizás mediano. Depende, pienso. Pienso y siento el olor fuerte del vino que hoy deseo crear. Pienso y siento tu figura, tu perfil, tus curvas perfectas. Pienso y siento el encuadre que mejor se adecue para mi retrato. Pienso y siento mis caras, mi cuerpo, mi habla y mi espectador, nulo. Pienso y siento para adentro, para afuera, para mí, para vos. Pienso y siento lo que escribo, lo que borro, lo que publico y lo que me guardo. Sigo pensando y sigo sintiendo, sino qué me queda.

07 noviembre 2006

Mi proceso

Ser sensible a los próximos estímulos que han de navegar en el tiempo. Cerrar los ojos y sentir múltiples melodías que logran trasladarme a mi propia estampa imaginaria. Allí es donde las paredes toman de mi paleta sus colores, donde el aire es frío y caliente, y en donde los trazos reúnen líneas formando figuras ilusorias. Todo es válido en esta supuesta mentira que no engaña y me adormece. Y he de aquí en donde arranca mi admiración a este vicio impulsivo de máxima expresión creativa, la cual no califica ni tampoco sé si provoca. Y han estudiado la esencia humana a lo largo del tiempo, pero es aún hoy que mi razón no logra comprenderla, mis capacidades expectantes se encaprichan, y mi sensibilidad padece la misma piedad que el mundo real envuelve día tras día. Sólo siguiendo el instinto accedo a modelar las masas que me han de llevar a innovar y turbar las letras, ya sean minúsculas, pequeñas, magnas o soberbias. Sigo escuchando voces, ondas, ruidos, frecuencias, susurros... pero hay algo continuo que me murmura al oído en silencio, no sé qué es. O tal vez sí, pero no tiene nombre. En fin, salgo a la calle y mis manos tiemblan. Qué loco todo.

29 octubre 2006

Mi primer película

El laboratorio, los químicos, la oscuridad que se ríe del papel.
Agiten, cuenten los minutos, todavía no está listo el asunto.
Me pongo el delantal, no sea cosa que me manche.
Con cuidado, la película podría arrugarse. Ahora la cortamos.
La tira es larguísima, pero está enrollada y parece un mínimo segmento.
-
Destapo, ya lo había tapado antes, ahora tengo luz.
El primero, el segundo, el tercero, el lavado.
Precaución, el trabajo es lento. Con calma.
Veo un metro de rectángulos continuos esperando el secado.
Ahí los veo colgados, ahorcándose. Espero un poco más.
-
De seis en seis los separo, necesito las tijeras.
Dónde está mi hoja de archivo por favor.
Todo sigue siendo lento, no vayas a arruinar las cosas ahora.
Todo está protegido, es momento de guardar.

Eso fue suficiente por hoy, próximamente un nuevo día de trabajo.

17 octubre 2006

Sonríeme

Qué lindas son las cosas simples. Esas que muchas veces han de pasar desapercibidas ante la propia complejidad que nos domina.
Dejame verlas, por favor. Puedo verlas, gracias.
Qué lindas que son las cosas simples, pero me contradigo.
Porque esta simpleza no se trata de algo ingenuo, bobo o sencillo, tal como lo menciona el diccionario.
Al contrario, de ser tan simples y humildes pasan a ser la delicadeza más importante que guardo bajo mi cama. Cuánto más simple, más espacio ocupa. Crece y crece, de a poco. Entonces no entiendo, no entiendo. Si no es lo simple, ¿qué es?. Se va haciendo más grande, pero entonces ya no es ingenuo, o sí. Si aumenta su tamaño ya no es simple. Por eso me contradigo.
Qué lindas que son las cosas simples. Las mismas que hablan con naturalidad y miran con tímida inocencia.

Las mismas que de pronto me sorprenden y me regalan tu sonrisa.

=)