24 noviembre 2007
Abrazo
29 julio 2007
Mi tren se ha averiado
19 junio 2007
Todo
Es real que mis manos susurren por abrazarte, es verdad que mi piel tenga motivos para sentirte.
Quisiera no pensar más que en nosotros. Quisiera creer que este momento se guardará como un tesoro de piratas. Quisiera que el pasar del tiempo jamás borre el sentimiento de estas líneas.
¿Qué pasa aquí?, ¿es posible que aún me persigan las cosquillas en la panza? Será que me gustan, será que las necesito. Será que te siento tan adentro que no puedo dejarlas ir.
Y yo estoy, creéme.
Es que todavía no tengo ganas de irme.
Es que todavía sigue siendo todo,
Pero todo.
04 mayo 2007
El bueno venció y el malo murió
Nosotros también queremos hacer arte, al igual que ellos.
Nos pintamos las manos de rojo y jugamos a ser Alicia. Luego estampamos la ciudad y fotografiamos el recuerdo.
Cuánto me gusta pararme en aquel puente y ver cómo los autos juegan carreras de luces. Jamás podría derrumbarse, el puente es fuerte y uno de los más anchos que hay, mis peso no podría afectarle.
Comenzamos a girar y la gente nos mira sin disimulo, hagámoslo de la mano que es aún más divertido.
Acá arriba todo es más pequeño, menos vos.
Recuerdo aquella nota que un día escribimos. Ese mismo papel compartía nuestra semejante locura.
En forma de avión la tiramos desde el puente una noche de museos, y por Dios que voló.
Yo no sabía hacer figuras de papel, de todos modos algo aprendí.
Mis manos están llenas de pegamento no tóxico, hay una mancha de tinta negra en la punta de mi codo izquierdo.
Brillantina por la mesa, el piso, la alfombra y tu cara.
De fondo un leve suspiro armonioso, una guitarra que se afina.
Camino y no me canso, corremos cuando estamos juntos. Me olvido del entorno cual contexto me persiga.
Nos acercamos, pero allí veo algo que se aleja, todo al mismo tiempo.
Y la película terminó como habíamos adivinado al principio, el bueno venció y el malo murió.
28 marzo 2007
Instante
No hay vuelta, un escritor anónimo ha borrado las vías de regreso. Pintarlas imposible, cantarlas mucho menos. La siesta de las tardes desorienta al presente en un sueño inexistente.
Ya está, ahora nos callamos para que la mente se entretenga un rato pensando. Comienzan a llegar los sentidos, los cuales convergen en el mismo sentimiento que no abandona a los corazones de cristal.
Siguen los cuerpos, conmovidos. De a poco, nos dicen.
Una vez más me siento en la puerta de aquella casa del barrio, y adivino el color de los colectivos que pasan. Las bocinas se entremezclan, así no puedo comprender las líneas del párrafo que me toca. Leo una vez más, y ahora entiendo el andar de la gente. Ahora entiendo mi andar. Ahora vuelvo a entender el porque de un sí repentino.
24 marzo 2007
Nunca Más

Por los jóvenes que perdieron su libertad,
Por los artistas que lucharon contra la represión de la libre expresión,
Por los acusados de subversivos,
Por aquellos a los que se les quitó su identidad,
Por los que fueron y nunca volvieron,
Por la tierra que sembró el horror y la tortura,
Por la violencia y todas esas putas ocurrencias inhumanas.
NO BOMBARDEEN BUENOS AIRES
Charly García
No bombardeen Buenos Aires,
no nos podemos defender.
Los pibes de mi barrio se escondieron en los caños,
espían al cielo, usan cascos,
curten mambos, escuchando a Clash.
Estoy temiendo al rubio ahora,
no se a quién temeré después.
Terror y desconfianza por los juegos,
por las transas, por las canas, por las panzas, por las ansias,
por las rancias, cunas de poder, cunas de poder.
Si querés escucharé a la B.B.C.
aunque quieras que lo hagamos de noche
y si quieres darme un beso alguna vez
es posible que me suba a tu coche.
Pero no bombardeen Busnos Aires.
No quiero el mundo de Cinzano, no tengo que perder la fe,
quiero treparte pero no pasa nada,
ni siquiera puedo comerme un bife y sentirme bien.
Los ghurkas siguen avanzando, los viejos siguen en T.V.,
los jefes de los chicos toman whisky con los ricos
mientras los obreros hacen masa en la Plaza como aquella vez,
como aquella vez.
Si querés escucharé a la B.B.C.
aunque quieras que lo hagamos de noche
y si quieres darme un beso alguna vez
es posible que me suba a tu coche.
¡Pero no bombardeen Barrio Norte!
"Yendo de la cama al living", 1982
25 febrero 2007
Arriba y abajo
Estoy a oscuras, y el vecino de enfrente lucha en la cocina por la cena de esta noche. Quisiera gritarle que la ensalada es más rica si se corta la lechuga con la mano, no con cuchillo. En una pequeña ventana en el octavo piso del edificio de enfrente hay un hombre bañándose, pero no logro ver nada más que un vidrio empañado. Sigo observando y me detengo a espiar a una parejita que se ha mudado recientemente a uno de los departamentos con balcón terraza más iluminados de la cuadra. Ella es rubia y él morocho, por eso es que logro distinguirlos fácilmente.
Por momentos me da miedo asomarme, no sea cosa que me fuera a caer. A veces pienso que si lograra estirarme tan sólo un poco más podría moldear la forma de las nubes a mi parecer. De todos modos no lo intentaría, no quisiera lastimarlas. Más arriba y más lejos están las estrellas. Si quisiera capturarlas necesitaría un arco y una flecha para poder dispararles. Luego sería el momento de esperar sentada que alguna de ellas caiga junto a mí, sin romperse.
Los chicos de enfrente apagaron todas las luces, ahora sí me quedé a oscuras completamente. Les recuerdo que su balcón terraza es uno de los más iluminados de la cuadra. Ojalá supieran que hoy es una linda noche para ver una película alquilada, sobretodo esa que alguna vez te quedó pendiente y sí o sí tenés que ver. Les gritaría que miraran alguna bien romántica, pero cerraron la ventana y no podrían escucharme. En fin, el muchachito apagó el televisor, no creo que haya película. Ahora me encuentro más a oscuras todavía.
Me acuesto un rato en el piso, creo que ahora el cielo está más limpio sin tanto brillo urbano. Qué lástima que cupido no existe, sino le pediría su arco y flecha para cazar un par de estrellas, son tan lindas. Pero qué podría hacer yo con una estrella en mi mano, nada. Todo el mundo se voltearía a mirarme, y a mí me gustan los secretos. Mejor las dejo allá arriba, sino ya no tendría forma de contemplarlas en silencio.
21 febrero 2007
La nada, no
Ahora vas a mirar para tu costado, el derecho. No hay nada.
Error, la nada no se ve. Eso es porque no existe, como los fantasmas.
Momento de que te las ingenies para taparte los ojos, intentá con la mano. Con la otra darás una piña para tu lado derecho. Despacio, no vaya a ser cosa de que te lastimes por mi culpa. ¿Lo atrapaste?, deberías haberte avivado. Ahora ya se fue, se escapó. ¡No digas que no hay nada!, ¿o no ves que mientras escuchabas mis retos se te volvió a escurrir de las manos?
Tratá de que tu mirada continúe encerrada dentro de tu mano. Inspirá el aire lo más fuerte que puedas, sin ahogarte. Por Dios, dije sin ahogarte. No digas nada, seguro no sentiste nada.
¿Acaso no te quemás cuando tomás el café con leche todas las mañanas? No me respondas, por el momento recuerdo que el Nesquik lo tomás frío. Y sin azúcar.
¿Sabés lo que es un pajarito, no? No, no quieras dibujármelo, tan sólo explicámelo. Claro, un cuerpo pequeño con un par de alas y plumas de colores.
Cómo te digo que un pajarito es el que hace pio pio cuando está contento...
Uno, tan sólo uno. A ver si te das cuenta.
04 febrero 2007
Dos cuerpos
Me levanto y siento el olor de tu piel, tal como si tu propio perfume me persiguiera. Será que tu aroma me gusta, será que vos mismo te me impregnás. Tengo grabada en mi mente cada una de tus tantas sonrisas, pero la que más me gusta es la que viene acompañada de aquella tímida inocencia que me contagia. Y todo esto es lo que pasa, y así es como nos pasa. Es una y otra vez, sin cansarnos, sin rezongar. Todo esto abunda, los días ayudan, y el tiempo nos juega a favor. Por momentos me detengo y le pido a mi cuerpo que ceda, que entienda que me da miedo abusar. Pero él también sabe que ya no está solo, que allí hay alguien más que lo espera y lo acompaña. Y aquí estamos vos y yo, parados, sentados o acostados. Aquí estamos los dos, ambos preguntándonos si nuestro encuentro le pertenece al destino, al imprevisto o es todo mera casualidad. Creo no poder ser dueña de alguna posible respuesta infalible, pero sostengo que la causa de todo esto fue realmente acertada. Ya no es cuestión de esperar, ahora las cosas suceden. Hay algo que nos está pasando, y me preocupa... me preocupa que todo sea tan lindo.
05 diciembre 2006
Lo es
Ver por todos lados pequeñas cosas lindas que resaltan por sobre la inmunda multitud. Y no es fácil, tampoco difícil, sólo es. Es lo lindo en sí, una búsqueda placentera que sana un silencio vacío. No quiero más de las complejas preguntas, hoy me conformo con simples respuestas que no dejan de lado el asombro ni la duda. Y ahí también está lo lindo, lo lindo rodeado de lo otro. Eso que asoma, luego se esconde, que regala tímidas sonrisas y más tarde un lindo te quiero. Y así de simple es lo lindo. Y hoy lo veo, por fin lo veo.
Será que estoy parada, parada en el medio de la vida.
18 noviembre 2006
Será
07 noviembre 2006
Mi proceso
29 octubre 2006
Mi primer película
Agiten, cuenten los minutos, todavía no está listo el asunto.
Me pongo el delantal, no sea cosa que me manche.
Con cuidado, la película podría arrugarse. Ahora la cortamos.
La tira es larguísima, pero está enrollada y parece un mínimo segmento.
-
Destapo, ya lo había tapado antes, ahora tengo luz.
El primero, el segundo, el tercero, el lavado.
Precaución, el trabajo es lento. Con calma.
Veo un metro de rectángulos continuos esperando el secado.
Ahí los veo colgados, ahorcándose. Espero un poco más.
-
De seis en seis los separo, necesito las tijeras.
Dónde está mi hoja de archivo por favor.
Todo sigue siendo lento, no vayas a arruinar las cosas ahora.
Todo está protegido, es momento de guardar.
Eso fue suficiente por hoy, próximamente un nuevo día de trabajo.
17 octubre 2006
Sonríeme
Dejame verlas, por favor. Puedo verlas, gracias.
Qué lindas que son las cosas simples, pero me contradigo. Porque esta simpleza no se trata de algo ingenuo, bobo o sencillo, tal como lo menciona el diccionario. Al contrario, de ser tan simples y humildes pasan a ser la delicadeza más importante que guardo bajo mi cama. Cuánto más simple, más espacio ocupa. Crece y crece, de a poco. Entonces no entiendo, no entiendo. Si no es lo simple, ¿qué es?. Se va haciendo más grande, pero entonces ya no es ingenuo, o sí. Si aumenta su tamaño ya no es simple. Por eso me contradigo.
Qué lindas que son las cosas simples. Las mismas que hablan con naturalidad y miran con tímida inocencia.
Las mismas que de pronto me sorprenden y me regalan tu sonrisa.
=)
03 octubre 2006
Escondite
Construir una balsa para perderse bien lejos.Allí donde el agua transparente. En donde no se ven los peces pero tampoco hay edificios de oficinas.
Ni mucho menos fábricas que largan humo negro.
Parecido a un prototipo imaginario de paraíso.
Acá, la brisa de la racha me empuja por inercia.
A paso lento, bien lento.
Y uno aún sale ileso de aquel escondite que no respira por si solo. El mismo que no transpira adversidades ni tampoco nos hace sudar las desgracias.
Es un poco intrépido de todos modos, porque nos contagia.
Te atrapa como las redes. Te vigila, y luego te devuelve tras pasar un tiempo que desconozco.
Es como un estado de estancamiento infinito.
Cerraron con llave las puertas. También han suspendido las salidas por el momento.
Qué impotencia, menos mal que me dejan gritar.
Tal vez no me escuchan, pero lo importante es que no me retan ni me atan.
No se trata de la imagen habitual de una celda, va más allá.
Ahora puedo vislumbrar en mi mente representaciones más claras.
De a poco aparece el recuerdo de la vivencia. Me ayuda a seguir formando.
Voy creando, voy uniendo las partes.
Al igual que las de un rompecabezas. O parecidas.
Pero sigo adentro, tambaleando.
A la par me entretengo. Es fácil mientras uno está ocupado.
Pero en el espejo se refleja un vacío, arduo.
Pintarlo para disimularlo, shh...
Que nadie se entere.
28 septiembre 2006
Con sólo hacer clic
Con mi cámara fotográfica capturo cada una de las partes de tu cuerpo. La imagen es nítida, limpia. Muy real. La luz logra penetrar en cada recoveco de tu figura. Quiero tonos de alto contraste.Aún no disparo, solo te observo.
Ahí puedo verte los pies. Ambos están descubiertos. Son más lindos cuando están abrigados con las medias. Esas que son grises y pasaron a ser blancas con el tiempo.
Cerca están las piernas. Me agradan tus pantorrillas, aunque vos las llames gemelos.
Vamos a correr para alcanzar la pelota y hacer un gol, o quizás caminar hasta la parada del colectivo. Ambas mantienen la coordinación entre sí, al menos que empiecen a ponerse un poco más viejitas. Nunca me salió dibujarlas del todo bien, me tiembla el pulso y luego me cuesta borrar el lápiz.
Ahora tu cola. Muy simétrica, al igual que el resto de tu silueta. Es perfecta, ninguna se asemeja. Y me encanta la curva en forma de tobogán que la une con tu espalda.
Tu espalda en forma de triángulo exagerado. Aquella que permite estudiar en detalle cada uno de los músculos que la componen. La misma que presta lugar para que todas tus vértebras se encaminen hacia el cuello.
Y el olor de tu perfume se adueña del espacio. Puedo sentirlo. Está cerca, ahora más lejos. Lo imagino, lo veo. Apenas se percibe la nuca camuflándose con tu pelo, corto.
Y te das vuelta para que de a poco comience a distinguir tu rostro, carismático. Veo continuidad, formas entrelazadas. Estoy ciega, no puedo encontrar errores. Pero aún así tampoco sé si sos perfecto.
Estaba por disparar, pero todavía no quiero. Me detengo a seguir mirándote. Puedo verte a través del lente que apenas te deforma, y al mismo tiempo sonreír mientras me oculto por detrás de mi cámara.
Ahora sí, creo que ya está todo listo. Es cuestión de hacer clic.
La última vez dije que ya no iba a creer más en las imágenes blanco y negro, pero me equivoqué. Las de color apestan.
Por favor, no dejes de posar para mí nunca más.
25 septiembre 2006
Rompecódigos
20 septiembre 2006
Los cambios y el lavadero
A mí recién por ejemplo se me vinieron a la mente un par de zapatillas (esas que conocemos como All Star, de las cuales hay infinita cantidad de modelos y si querés hasta podes conseguir las que tienen la imagen de Agus teniendo sexo telefónico con Manuel). Pero seguramente se preguntarán qué tienen que ver las zapatillas con los cambios. Mucho. No es lo mismo cuando las zapatillas está recién lavadas (con la tela impecable y con las suelas tan blancas que nos da pena volver a usarlas), que cuando volvemos de bailar o de una fiesta y las pobres vuelven hechas mierda. Encima en este estado es cuando más se la discrimina, las pobres no tienen la culpa. Eso pasa porque las madres siempre les dicen a sus hijos que antes de entrar se saquen las zapatillas así no ensucian el piso de la casa, y las indefensas siempre terminan durmiendo en el lavadero junto con el resto de la ropa sucia y olorienta. Y así las zapatillas pasaron de un estado de pureza a uno de desagrado.
Imaginen un plato de ravioles, o mejor de canelones de ricota que son más ricos (pero sin nuez). Ahí están ellos y la salsa rosa (hecha de tomate y crema para los que no sabían). Bueno en fin, la pasta todavía está caliente y no podemos olvidar que la abuela hace los canelones más ricos de Belgrano (para ser más originales y no decir del mundo). El siguiente paso es dejar de observarlos, y luego tomar los cubiertos para empezar a deleitarse. Pero hay algo que no puede faltar nunca en estos momentos, el pan. Nada de grisines duros ni galletitas, quiero pan. Mientras combinamos bocaditos de canelones nos tentamos y mojamos el pan en la salsa (sí, será de mala educación, pero en familia y amigos todo vale). Y así es como de a poco el plato va quedando vacío, es más, tal vez hasta ni lavarlo hace falta (no, no, sino va a terminar en el lavadero junto a las zapatillas y la ropa sucia). ¿Pero el cambio donde está?, parece simple, pero no todo pasa por lo que podemos observar (eso sólo ocurre en las ciencias). Hay otra cosa más aparte del cambio visible (de un plato lleno pasamos a tener un plato vacío): el ánimo. En un primer momento uno se sienta a la mesa frente al plato. En ese mismo instante la boca se hace agua y los ojitos brillan sin poder controlar esa mirada atacante hacia los ravioles. Luego es el turno de empezar a comer y concentrarse sólo en la pasta, ella y nosotros (tal vez un vaso de agua también). Y cuando salimos de esa burbuja nos damos cuenta de que la magia terminó, que ya no más pasta ni tampoco más agua. Y en ese momento es cuando el ánimo comienza a decaer, a transformarse y a ser dominado por la rabia. Ahora no sólo no hay más pasta, sino que tenemos que lavar el plato y tal vez la tasa de café que alguien dejó esa mañana en la pileta de la cocina.
Qué podemos decir de un frasco de perfume (lleno). Da lo mismo si es importado de Francia o si es una imitación berreta de Plaza Francia, es perfume de todos modos. Algunos lo compran, a otros se los regalan, otros simplemente están insertos en la industria del mismo y los consiguen gratis. Nadie me puede decir que no le da pena usarlos, más cuando están bien llenitos. ¿Pero sino para qué están?, no son muy simpáticos como adorno (un tubo largo conteniendo un líquido). Es cuestión de animarse y usarlo. Y ahí es donde está el problema, uno lo usa y lo usa, y en pocos días lo termina gastando. Claro, en realidad está para eso, pero la complicación empieza cuando ya no tenemos más perfume para ponernos. ¿Mirá si terminamos con olor a lavadero como el que ya mencionamos anteriormente?, no, por Dios. Ese es el momento en el que debemos ir a otro placard que no sea el de nuestro cuarto, y revisar todos los frascos que parezcan contener perfume. Aunque pensándolo bien no es buena idea. ¿Y qué pasa con el cambio en esta situación?. Otra vez volvemos a dejar de lado la parte obvia: el frasco pasa de estar lleno a estar vacío, al igual que pasaba con el plato de canelones (sin nuez). Pero más allá de eso, ¿qué pasa?. Uno puede llegar a sufrir fuertes cambios emocionales. Supongamos que X es una mujer que usa siempre perfume y un día se le acaba. X ya no va a ser la misma de siempre, ya no va a ser la mujer a la que todos identifiquen por su fresco aroma envolvente. X va a sentir un vacío interno que no podrá ser saciado por otra cosa que no sea su adorado perfume (el francés o el de Plaza Francia). Y acá el cambio es muy importante, es interno y externo a la vez. Y también afecta al resto: si la mujer X dejara de usar su perfume, tal vez empiece a tener mal olor. Y así también iría a parar directo al lavadero de ropa sucia, al igual que las zapatillas mugrientas y los platos sin lavar. En fin, qué grande el lavadero.
Qué lime, esto pasa por pasar mucho tiempo con Janis jeje.
12 septiembre 2006
Pupurrí expresivo
10 septiembre 2006
Mañana de megda
(Nada de esto me pasó, pero lo de Frávega es cierto).
